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Anorexia y confinamiento, cuando el temor al virus agudiza el miedo a comer

  • lajuventudyaliment
  • 22 oct 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 29 oct 2020

El aislamiento ha empeorado la situación de los enfermos de Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA)


Naia Jiménez Méndez


Los trastornos de conducta alimentaria se han recrudecido en las casas de los pacientes y en la de los enfermos no diagnosticados durante los meses del estado de alarma, según dice la Associació contra i’ Anoréxia i la Bulímia, en el artículo sobre la agravamiento de los síntomas en el confinamiento.


Además del empeoramiento de los síntomas, a causa del aislamiento, la asociación también nombra la imposibilidad de llevar a cabo terapias presenciales como culpable de su empeoramiento.


La irritabilidad y la ansiedad generada a causa del aislamiento y la dificultad para comer han golpeado fuertemente a los enfermos de TCA, generando un estado de tensión permanente en los hogares. Así lo confirma la psicóloga Ane Aresti: “No han tenido escapatoria. Se sientan a comer con su familia, y antes podían mentir, pero en el periodo del confinamiento los padres saben qué han desayunado y comido sus hijos”. Además, “muchos padres se han percatado de la situación en sus hogares. Antes quizás no eran conscientes, ahora sí y es matador”, añade la psicóloga.


“A la mínima que engordan un poco, las personas con trastornos alimenticios, se sienten fatal”, Ane Aresti, psicóloga del centro Abegi Centro Psicología


Las personas con TCA son personas hiperexigentes consigo mismas y a causa del confinamiento y de la poca movilidad, su miedo a engordar ha aumentado. Además, los casos de personas con estos mismos niveles de exigencia han desencadenado la aparición de la enfermedad. “Después del confinamiento nos han llegado tres casos nuevos. El aislamiento ha provocado en los enfermos el miedo a engordar. Al final, son personas con un nivel de autoestima súper bajo, y a la mínima que engordan un poco, se sienten fatal”, informa Aresti.


A pesar de la tensión y la ansiedad generada en estas personas, el confinamiento ha dado la oportunidad a los enfermos para dar un paso hacia adelante y afrontar la enfermedad con ayuda médica. “Si no hubiese ocurrido el confinamiento, muchos casos no hubieran salido a la luz”, concluye la psicóloga de Abegi.





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